jueves, 8 de enero de 2009

Tributo al Universo físico y Universo moral de Simón Bolívar: Realidad material y espiritual del Bolivarianisno



“Todos saben que lo que no se alimenta no vive; pero no todos conocen las relaciones entre lo físico y lo moral, y muy pocos consideran el imperio de las primeras necesidades.”

Simón Rodríguez


"Ser culto es el único modo de ser libre."

José Martí


La gratitud es la cualidad del alma universal o popular que nos inspira a reconocer con la pureza de la solidaridad -sin distinción de ningún tipo- al Ser que anima interna o endógenamente a la familia humana para desarrollarse concretamente como tal, individual y colectivamente en la Realidad que le ha tocado como escenario existencial: Toda verdadera cultura es la manifestación creadora de ese impuso vital de libertad que se expresa por la acción humana de distinguir la experiencia magna del logro de la conciencia revolucionaria transformadora, y por ende, de la consciencia del Todo en que evoluciona la conciencia social como cumbre revolucionaria de comprensión de los individuos y los pueblos en el tiempo y espacio históricos de nuestro mundo, que depende de nuestra gratitud y servicio desinteresado que es en sí mismo el acto de reconocer reverentemente la oportunidad de estar aquí y ahora, como seres humanos, ocupados en la indagación material y espiritual del conocimiento y el fin del conocimiento verdadero: El amor que reúne a los seres humanos en la experiencia sagrada de comunión de la mayor suma de felicidad posible para todas y todos.


Fundamentalmente, declaramos un vital y existencial reconocimiento a los Principios Creadores Universales que por amor han dado origen a nuestra existencia y a la del Todo al que pertenecemos ancestral e inclusivamente como familia humana. Estos principios constituyen la invención y producción cultural del Pueblo Sabio y Humilde o Poder Popular encarnado soberanamente en los trabajadores estudiosos e investigadores de la Belleza, el Bien y la Verdad de nuestra Historia en el marco natural de nuestra Realidad material y espiritual. Estos alfareros de ciencia y conciencia al servicio de la Humanidad han contribuido y siguen contribuyendo de manera emancipadora con una Estética, Ética y Lógica Humanista Espiritual en función de una Sociedad Justa que aún no existe y por la que se lucha incesante y soberanamente para su construcción plena con el noble propósito de regocijarse en la feliz convivencia de compartir equitativamente el bien común en nuestro hogar, La Tierra.


Consecuentemente, agradecemos con todas las fuerzas de nuestro ser el trabajo y saber de ese Poder Popular que a través de sus trabajadores convertidos en cultores, artesanos, poetas, músicos, pintores, artistas, inventores, religiosos, filósofos, científicos, guerreros, educadores, médicos, economistas, líderes políticos y sociales y gobernantes progresistas de todos los tiempos; especialmente a Simón Bolívar que con su ejemplo ético de moral y luces conformadoras de nuestras primeras necesidades asentado en “el gran poder que existe en la fuerza irresistible del amornos ilumina e inspira a emular su impresionante y elocuente personalidad revolucionaria transformadora, y así comprender el porqué de su mensaje de Hombre Nuevo sintonizado y entonado con la esencia real de la Humanidad: los valores humanistas espirituales que operan como principios creadores del Nuevo Mundo por la vía de amar al prójimo como a sí mismo, necesaria pesquisa de conocimiento individual y colectivo.


Tributamos entonces nuestra voluntad y conciencia al pensamiento, palabra y acción revolucionarios transformadores del Padre Libertador que nos muestra y demuestra con su ser completo la existencia concreta de un universo que él ideó para el desarrollo humano en libertad verdadera: “Observa, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres”. Este universo que necesitamos y queremos -aquí y ahora- es sólo posible a través del compromiso integral de realizar agradecidamente ese amor universal concebido como cimiento o raíz liberadora que conduce a la bienaventuranza de cumplir la “ley del deber” fundamentada en el amor al prójimo y formulada por Simón Bolívar así: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro el mal que no quieras para ti, son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados todos los deberes respecto a los individuos”, verdad de los hombres y las mujeres reconocida por el Libertador como conducta necesaria para y por un modo de actuación revolucionario transformador que conduce al ejercicio de la justicia social por la que se alcanza la igualdad, la libertad y la paz siendo buenos, y por consiguiente, felices individual y colectivamente.



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