
“Todos saben que lo que no se alimenta no vive; pero no todos conocen las relaciones entre lo físico y lo moral, y muy pocos consideran el imperio de las primeras necesidades.”
Simón Rodríguez
"Ser culto es el único modo de ser libre."
José Martí
La gratitud es la cualidad del alma universal o popular que nos inspira a reconocer con la pureza de la solidaridad -sin distinción de ningún tipo- al Ser que anima interna o endógenamente a la familia humana para desarrollarse concretamente como tal, individual y colectivamente en
Fundamentalmente, declaramos un vital y existencial reconocimiento a los Principios Creadores Universales que por amor han dado origen a nuestra existencia y a la del Todo al que pertenecemos ancestral e inclusivamente como familia humana. Estos principios constituyen la invención y producción cultural del Pueblo Sabio y Humilde o Poder Popular encarnado soberanamente en los trabajadores estudiosos e investigadores de
Consecuentemente, agradecemos con todas las fuerzas de nuestro ser el trabajo y saber de ese Poder Popular que a través de sus trabajadores convertidos en cultores, artesanos, poetas, músicos, pintores, artistas, inventores, religiosos, filósofos, científicos, guerreros, educadores, médicos, economistas, líderes políticos y sociales y gobernantes progresistas de todos los tiempos; especialmente a Simón Bolívar que con su ejemplo ético de moral y luces conformadoras de nuestras primeras necesidades asentado en “el gran poder que existe en la fuerza irresistible del amor” nos ilumina e inspira a emular su impresionante y elocuente personalidad revolucionaria transformadora, y así comprender el porqué de su mensaje de Hombre Nuevo sintonizado y entonado con la esencia real de
Tributamos entonces nuestra voluntad y conciencia al pensamiento, palabra y acción revolucionarios transformadores del Padre Libertador que nos muestra y demuestra con su ser completo la existencia concreta de un universo que él ideó para el desarrollo humano en libertad verdadera: “Observa, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres”. Este universo que necesitamos y queremos -aquí y ahora- es sólo posible a través del compromiso integral de realizar agradecidamente ese amor universal concebido como cimiento o raíz liberadora que conduce a la bienaventuranza de cumplir la “ley del deber” fundamentada en el amor al prójimo y formulada por Simón Bolívar así: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro el mal que no quieras para ti, son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados todos los deberes respecto a los individuos”, verdad de los hombres y las mujeres reconocida por el Libertador como conducta necesaria para y por un modo de actuación revolucionario transformador que conduce al ejercicio de la justicia social por la que se alcanza la igualdad, la libertad y la paz siendo buenos, y por consiguiente, felices individual y colectivamente.

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