jueves, 29 de enero de 2009

Espíritu Nacional del Bolivarianismo en la Enmienda Constitucional



“La aclamación libre de los ciudadanos es la única fuente de legitimidad de todo poder humano.”

Simón Bolívar


“Reelegir es volver a elegir. Quien aspire a continuar en un cargo de elección popular, tiene que someterse al veredicto del pueblo. ¿Se puede perpetuar alguien en el poder si los votantes no lo eligen? ¿Por qué no puede ser el pueblo el que ponga y quite gobiernos? ¿Por qué la oposición teme, como al diablo, contestar estas simples preguntas? ¿Cuál es la razón de su temor?”

Hugo Rafael Chávez Frías



El proyecto de Enmienda Constitucional impulsado por el Comandante Presidente de la República Hugo Chávez Frías y la Unidad Popular implica superar y erradicar las restricciones a la libertad y al libre albedrío de la ciudadanía venezolana que aún siguen presentes en nuestra avanzadísima Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). Dichas limitaciones entran en contradicción con el pleno desarrollo de los derechos humanos y el libre desenvolvimiento de la personalidad humana estatuidos en las Disposiciones Generales del Capítulo I del Titulo III (De los derechos humanos y las garantías, y de los deberes), incongruencia normativa que actualmente no permite consultar la voluntad de la sociedad de manera perfectamente democrática, en cuanto a darse o elegir libremente el mismo o la misma gobernante nacional y regional, por el número de períodos que un elector o electora desee.


Esta contradicción constitucional que coarta el libre albedrío individual y colectivo, responde en nuestra nación a un proceso histórico cuyo contexto político, socioeconómico y cultural entraña el reconocimiento de un encarnizado debate ideológico entre la posición liberadora de amar al prójimo como a sí mismo y de la contraposición egoísta opresora de odiar y exterminar al prójimo mediante la explotación del hombre por el hombre, contienda que en nuestra patria nativa se remonta al Nacimiento del Espíritu Nacional que como esencia de la Nueva Institucionalidad Revolucionaria Republicana Venezolana insurge democráticamente para sustituir al reaccionario Espíritu Imperialista Colonial de la Vieja Sociedad encerrada en el actual capitalismo inhumano que atenta contra el pleno desarrollo de lo humano, que hoy defiende a nivel mundial el Nuevo Socialismo Venezolano con esencia bolivariana y que en este momento tiene en el Sí aprobatorio de la enmienda popular el desafío de continuar con la erradicación consciente del egoísmo opresor.


La referida contradicción constitucional que resta libertad a la ciudadanía venezolana y calidad revolucionaria a sus derechos humanos es la evidencia incuestionable de una normativa reaccionaria conservadora presente en la histórica confrontación ideológica que ya Simón Bolívar denuncia y documenta irrefutablemente ante el Congreso Constituyente de Angostura el 15 de febrero de 1819 a través del Proyecto de Constitución en que caracteriza el enfrentamiento de un pueblo tiranizado por la apátrida oligarquía criolla dominante y respondiente a los intereses colonialistas monárquicos extranjeros que se horrorizaba como la de hoy ante el Acta de Nacimiento del Espíritu Nacional de Venezuela, su Ética Revolucionaria de moral y luces republicanas, y su Gobierno Popular soberano y antiimperialista que son la esencia patriótica, pacífica y cívico militar del Bolivarianismo Socialista o Socialismo Bolivariano de hoy que se construye ética, política, social, económica, territorial, energética, ecológica y orgánicamente con “la expresión libre y solemne de la voluntad general, manifestada de un modo constitucional, que es lo que constituye una ley. Ella no puede mandar sino lo justo y útil: no puede prohibir sino lo que es perjudicial a la sociedad”.


Las raíces originarias del enfrentamiento del Espíritu Nacional contra el Espíritu Imperial Colonialista que el Libertador Simón Bolívar combatió con todas las fuerzas de su ser entregando su vida desinteresadamente por amor revolucionario son descritas por él mismo de la siguiente manera: “uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud”, caracterización que dibuja lo que significa el desafío planetario y venezolano actual y la inevitable contienda ideológica entre la ignorancia, tiranía y vicio del Viejo Sistema de Sociedad Opresora de la Humanidad doliente (Sistema de Sociedad Capitalista en todas sus formas) y el saber, poder y virtud del Nuevo Sistema de Sociedad sin opresores ni oprimidos (Sociedad Socialista Bolivariana).


La inhumana oposición de la conciencia egoísta del sistema de valores viejos contra la Conciencia del Deber Social del Sistema de Valores Socialistas Bolivarianos que tiene su esencia humanista transformadora revolucionaria en el axioma constitucional de Simón Bolívar expresado como “Ley del Deber”: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro al mal que no quieras para ti, son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados todos los deberes respecto a los individuos” implica la sustitución de la infame costumbre egoísta de la explotación del hombre por el hombre (que genera en los pueblos oprimidos conformidad suicida con la mentira, hipocresía, maldad, corrupción, miedo y terror individual y colectivo) por la hermosa y buena costumbre de amar al prójimo como a sí mismo que crea la resistencia cultural del bien, verdad y belleza de la solidaridad y la justicia social en el tránsito revolucionario hacia el Hombre Nuevo y la Mujer Nueva, que “tendrán que robustecer su espíritu mucho antes que logren digerir el saludable nutritivo de la Libertad, entendida ésta en el Bolivarianismo o “suave movimiento de la libertad” como “la facultad que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley” siendo “la ley, la única regla a que debe conformar su conducta” con el fin de conquistar “la felicidad general que es el objeto de la sociedad” reconociendo siempre según Simón Bolívar que “la felicidad consiste en la práctica de la virtud” y que “la verdadera libertad es inseparable de la práctica de la virtud”.


Esta necesidad histórica y cultural de ser libres para ser felices satisfaciendo las necesidades materiales y espirituales de la Humanidad buscando la mayor suma de justicia social posible para todas y todos mediante un nuevo modo de actuación Socialista Bolivariano en el actual escenario venezolano enmarcado en un Sistema de Sociedad Justo proveniente de la ruptura ideológica del Sistema de Sociedad Injusto en que nos hemos formado egoístamente, conlleva a sacudirnos enérgicamente la cultura vieja opresora que con su sistema de valores contrarrevolucionarios aún nos hace tenerle miedo a la libertad hasta el punto de conducirnos a sentir “que todo en los primeros días de nueva vida que gozamos es de la naturaleza de la antigua” inferencia que conduce a rescatar nuestra conciencia histórica para reconocer que esta percepción temerosa es el resultado de siglos de esclavitud que han anclado al individuo y al colectivo social al “hábito de la dominación, y se hace insensible a los encantos del honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia la gloria de vivir en el movimiento de la libertad” que es en sí el Bolivarianismo Socialista o Socialismo Bolivariano.


Tal Bolivarianismo suscrito a la concepción histórico cultural de una felicidad y bienestar de la humanidad que aún no existe (está por conquistarse con la construcción del Socialismo del Siglo XXI) convoca en la persona del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, líder máximo de nuestra Revolución Bolivariana, al pueblo humilde a organizarse conscientemente bajo su dirección que es la propia dirección revolucionaria del pueblo para aprobar irrevocablemente la enmienda constitucional, convocatoria movilizadora y agitadora del poder popular cuya verdadera finalidad es la de consolidar el Humanidad Nueva a escala comunal, municipal, regional, nacional, latinoamericana, caribeña, nuestroamericana con visión planetaria pluripolar.


Esta movilización de la buena voluntad del multitudinario pueblo venezolano es la movilización consciente de un inédito actor social colectivo transformador de la realidad venezolana y mundial que siente y sabe o debe sentir y saber que la Ideología Socialista Bolivariana con fundamento en el gran poder que existe en la fuerza irresistible del amor” es una ideología redentora de lo humano con un imperativo ético revolucionario que busca suplantar la ignominiosa relación opresor-oprimido por la interrelación de igualdad, libertad y justicia basada en el trabajo y conocimiento emancipadores que proveen condiciones equitativas por las que los seres humanos producen según sus capacidades y se da a cada quien según sus necesidades e intereses en el marco del bien común compartido buscando la inclusión social sin excluidos que conduce a la legítima realización colectiva de la individualidad.


La supuesta ilegitimidad de la enmienda constitucional –ilegitimidad expuesta y divulgada perversamente con argumentos disparatados además de falsos- es otra ofensiva contraideológica de la guerra imperialista que atenta contra el Espíritu Nacional y nuestra identidad patria; es agresión y transgresión sostenidas tenazmente por los enemigos de la Humanidad y de Venezuela en complicidad apátrida con la clase criolla dominante que de forma lacaya apela al sistema de funcionamiento deshumanizador de la vieja sociedad capitalista que “por el engaño nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio nos ha degradado más bien que por la superstición”, contraestrategia opresora deformadora de la identidad nacional que dificulta despertar y prevenir a las conciencias dormidas en la somnolencia sepulturera de la costumbre del egoísmo, arraigado de forma latente y patente en nuestra patria como cizaña contaminante que se confunde junto a la buena semilla revolucionaria en el mismo seno de la naciente Sociedad Socialista Bolivariana.

El pueblo venezolano despierto y movilizado con la Conciencia del Deber Social y el Poder Patriótico del Espíritu Nacional, debe permanecer en estado de alerta y organización integral para que la buena semilla fructifique y se coseche libre del veneno de la cizaña mediante el triunfo pleno, rotundo y categórico de la enmienda constitucional de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 referidos a los cargos de elección popular, teniendo en consideración los irrefutables y convincentes argumentos de nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez: “Necesario es pulverizar la poderosa campaña de desinformación que la contrarrevolución continúa lanzando contra el pueblo, basada en la permanente manipulación y el engaño, en un sinfín de cuentos mediáticos de laboratorio, como ese monumento al absurdo y a la idiotez que es el cuento de la “reelección indefinida.” (…) Sencillamente, la reelección es definida, o no es. Veamos: el acto de reelegir significa obligatoriamente la convocatoria definida a elecciones; la definición de una fecha para la votación popular y un exactamente definido período de mandato; la Constitución define los lapsos, de cuatro a seis años, para todos los cargos de elección popular…


Justamente, la histórica confrontación ideológica de la conciencia capitalista egoísta contra la conciencia revolucionaria altruista es el necesario teatro de operaciones de la Espiritualidad Revolucionaria del Bolivarianismo para contrarrestar y desintegrar la maldad y la mentira generada y propagada por el opositor traidor a la patria, y obedece al mandato emancipador transformador de Simón Bolívar de “hacer bien y aprender la verdad, única ventaja que la Providencia nos ha concedido en la tierra”, praxis imprescindible para neutralizar el nefasto poderío de la espiritualidad imperialista neocolonial. Esta gran batalla ideológica por la enmienda constitucional -por la que renace transformadoramente nuestro Espíritu Nacional- señala la necesaria victoria ideológica del Sí Aprobatorio, y por ende, de la Conciencia del Deber Social que sólo opta por la zafra revolucionaria que distancia virtuosamente lo útil de lo inútil, lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, distinguiendo la mala semilla del Capitalismo en todas sus variantes, del tentador y apetecible fruto del Socialismo Bolivariano que inspira y fortalece a la voluntad y conciencia revolucionarias a tomar la decisión radical de llevar adelante el Proyecto Revolucionario Socialista Bolivariano.


El Sí Rebelde Creador garantiza la permanencia del pueblo venezolano en el poder público socialista bolivariano en que el mandatario es pueblo que gobierna obedeciendo al pueblo. Este pueblo digno confía completamente en su Comandante Presidente Hugo Chávez porque se ha comprometido noblemente a costa de su salud, vida y seguridad familiar en cumplir con el soberano ideal de lucha desinteresada por la justicia, igualdad y libertad que Simón Bolívar deseó incansablemente para Venezuela y el mundo entero: “Siempre seréis libres porque queréis serlo. El pueblo que combate, al fin triunfa”. Esta afirmación encuentra hoy, integral asidero ideológico patriótico en la convocatoria histórica que desde el ser sagrado del Espíritu Nacional constituido en Angostura en 1819, nuestro máximo líder ha dirigido a la conciencia del pueblo venezolano: “Yo te propongo, compatriota, hombre o mujer, joven de mi Patria, que entre tú y yo, entre todos nosotros, votando Sí el próximo 15 de febrero, logremos perpetuar en el poder al pueblo venezolano, hagamos vitalicio el Proyecto Nacional Simón Bolívar para lograr la plena Independencia Nacional, coloquemos en un trono eterno ese binomio maravilloso, sólo posible en la futura Sociedad Socialista: ¡¡la Igualdad y la Libertad!!”

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