jueves, 29 de enero de 2009

Espíritu Nacional del Bolivarianismo en la Enmienda Constitucional



“La aclamación libre de los ciudadanos es la única fuente de legitimidad de todo poder humano.”

Simón Bolívar


“Reelegir es volver a elegir. Quien aspire a continuar en un cargo de elección popular, tiene que someterse al veredicto del pueblo. ¿Se puede perpetuar alguien en el poder si los votantes no lo eligen? ¿Por qué no puede ser el pueblo el que ponga y quite gobiernos? ¿Por qué la oposición teme, como al diablo, contestar estas simples preguntas? ¿Cuál es la razón de su temor?”

Hugo Rafael Chávez Frías



El proyecto de Enmienda Constitucional impulsado por el Comandante Presidente de la República Hugo Chávez Frías y la Unidad Popular implica superar y erradicar las restricciones a la libertad y al libre albedrío de la ciudadanía venezolana que aún siguen presentes en nuestra avanzadísima Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). Dichas limitaciones entran en contradicción con el pleno desarrollo de los derechos humanos y el libre desenvolvimiento de la personalidad humana estatuidos en las Disposiciones Generales del Capítulo I del Titulo III (De los derechos humanos y las garantías, y de los deberes), incongruencia normativa que actualmente no permite consultar la voluntad de la sociedad de manera perfectamente democrática, en cuanto a darse o elegir libremente el mismo o la misma gobernante nacional y regional, por el número de períodos que un elector o electora desee.


Esta contradicción constitucional que coarta el libre albedrío individual y colectivo, responde en nuestra nación a un proceso histórico cuyo contexto político, socioeconómico y cultural entraña el reconocimiento de un encarnizado debate ideológico entre la posición liberadora de amar al prójimo como a sí mismo y de la contraposición egoísta opresora de odiar y exterminar al prójimo mediante la explotación del hombre por el hombre, contienda que en nuestra patria nativa se remonta al Nacimiento del Espíritu Nacional que como esencia de la Nueva Institucionalidad Revolucionaria Republicana Venezolana insurge democráticamente para sustituir al reaccionario Espíritu Imperialista Colonial de la Vieja Sociedad encerrada en el actual capitalismo inhumano que atenta contra el pleno desarrollo de lo humano, que hoy defiende a nivel mundial el Nuevo Socialismo Venezolano con esencia bolivariana y que en este momento tiene en el Sí aprobatorio de la enmienda popular el desafío de continuar con la erradicación consciente del egoísmo opresor.


La referida contradicción constitucional que resta libertad a la ciudadanía venezolana y calidad revolucionaria a sus derechos humanos es la evidencia incuestionable de una normativa reaccionaria conservadora presente en la histórica confrontación ideológica que ya Simón Bolívar denuncia y documenta irrefutablemente ante el Congreso Constituyente de Angostura el 15 de febrero de 1819 a través del Proyecto de Constitución en que caracteriza el enfrentamiento de un pueblo tiranizado por la apátrida oligarquía criolla dominante y respondiente a los intereses colonialistas monárquicos extranjeros que se horrorizaba como la de hoy ante el Acta de Nacimiento del Espíritu Nacional de Venezuela, su Ética Revolucionaria de moral y luces republicanas, y su Gobierno Popular soberano y antiimperialista que son la esencia patriótica, pacífica y cívico militar del Bolivarianismo Socialista o Socialismo Bolivariano de hoy que se construye ética, política, social, económica, territorial, energética, ecológica y orgánicamente con “la expresión libre y solemne de la voluntad general, manifestada de un modo constitucional, que es lo que constituye una ley. Ella no puede mandar sino lo justo y útil: no puede prohibir sino lo que es perjudicial a la sociedad”.


Las raíces originarias del enfrentamiento del Espíritu Nacional contra el Espíritu Imperial Colonialista que el Libertador Simón Bolívar combatió con todas las fuerzas de su ser entregando su vida desinteresadamente por amor revolucionario son descritas por él mismo de la siguiente manera: “uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud”, caracterización que dibuja lo que significa el desafío planetario y venezolano actual y la inevitable contienda ideológica entre la ignorancia, tiranía y vicio del Viejo Sistema de Sociedad Opresora de la Humanidad doliente (Sistema de Sociedad Capitalista en todas sus formas) y el saber, poder y virtud del Nuevo Sistema de Sociedad sin opresores ni oprimidos (Sociedad Socialista Bolivariana).


La inhumana oposición de la conciencia egoísta del sistema de valores viejos contra la Conciencia del Deber Social del Sistema de Valores Socialistas Bolivarianos que tiene su esencia humanista transformadora revolucionaria en el axioma constitucional de Simón Bolívar expresado como “Ley del Deber”: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro al mal que no quieras para ti, son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados todos los deberes respecto a los individuos” implica la sustitución de la infame costumbre egoísta de la explotación del hombre por el hombre (que genera en los pueblos oprimidos conformidad suicida con la mentira, hipocresía, maldad, corrupción, miedo y terror individual y colectivo) por la hermosa y buena costumbre de amar al prójimo como a sí mismo que crea la resistencia cultural del bien, verdad y belleza de la solidaridad y la justicia social en el tránsito revolucionario hacia el Hombre Nuevo y la Mujer Nueva, que “tendrán que robustecer su espíritu mucho antes que logren digerir el saludable nutritivo de la Libertad, entendida ésta en el Bolivarianismo o “suave movimiento de la libertad” como “la facultad que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley” siendo “la ley, la única regla a que debe conformar su conducta” con el fin de conquistar “la felicidad general que es el objeto de la sociedad” reconociendo siempre según Simón Bolívar que “la felicidad consiste en la práctica de la virtud” y que “la verdadera libertad es inseparable de la práctica de la virtud”.


Esta necesidad histórica y cultural de ser libres para ser felices satisfaciendo las necesidades materiales y espirituales de la Humanidad buscando la mayor suma de justicia social posible para todas y todos mediante un nuevo modo de actuación Socialista Bolivariano en el actual escenario venezolano enmarcado en un Sistema de Sociedad Justo proveniente de la ruptura ideológica del Sistema de Sociedad Injusto en que nos hemos formado egoístamente, conlleva a sacudirnos enérgicamente la cultura vieja opresora que con su sistema de valores contrarrevolucionarios aún nos hace tenerle miedo a la libertad hasta el punto de conducirnos a sentir “que todo en los primeros días de nueva vida que gozamos es de la naturaleza de la antigua” inferencia que conduce a rescatar nuestra conciencia histórica para reconocer que esta percepción temerosa es el resultado de siglos de esclavitud que han anclado al individuo y al colectivo social al “hábito de la dominación, y se hace insensible a los encantos del honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia la gloria de vivir en el movimiento de la libertad” que es en sí el Bolivarianismo Socialista o Socialismo Bolivariano.


Tal Bolivarianismo suscrito a la concepción histórico cultural de una felicidad y bienestar de la humanidad que aún no existe (está por conquistarse con la construcción del Socialismo del Siglo XXI) convoca en la persona del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, líder máximo de nuestra Revolución Bolivariana, al pueblo humilde a organizarse conscientemente bajo su dirección que es la propia dirección revolucionaria del pueblo para aprobar irrevocablemente la enmienda constitucional, convocatoria movilizadora y agitadora del poder popular cuya verdadera finalidad es la de consolidar el Humanidad Nueva a escala comunal, municipal, regional, nacional, latinoamericana, caribeña, nuestroamericana con visión planetaria pluripolar.


Esta movilización de la buena voluntad del multitudinario pueblo venezolano es la movilización consciente de un inédito actor social colectivo transformador de la realidad venezolana y mundial que siente y sabe o debe sentir y saber que la Ideología Socialista Bolivariana con fundamento en el gran poder que existe en la fuerza irresistible del amor” es una ideología redentora de lo humano con un imperativo ético revolucionario que busca suplantar la ignominiosa relación opresor-oprimido por la interrelación de igualdad, libertad y justicia basada en el trabajo y conocimiento emancipadores que proveen condiciones equitativas por las que los seres humanos producen según sus capacidades y se da a cada quien según sus necesidades e intereses en el marco del bien común compartido buscando la inclusión social sin excluidos que conduce a la legítima realización colectiva de la individualidad.


La supuesta ilegitimidad de la enmienda constitucional –ilegitimidad expuesta y divulgada perversamente con argumentos disparatados además de falsos- es otra ofensiva contraideológica de la guerra imperialista que atenta contra el Espíritu Nacional y nuestra identidad patria; es agresión y transgresión sostenidas tenazmente por los enemigos de la Humanidad y de Venezuela en complicidad apátrida con la clase criolla dominante que de forma lacaya apela al sistema de funcionamiento deshumanizador de la vieja sociedad capitalista que “por el engaño nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio nos ha degradado más bien que por la superstición”, contraestrategia opresora deformadora de la identidad nacional que dificulta despertar y prevenir a las conciencias dormidas en la somnolencia sepulturera de la costumbre del egoísmo, arraigado de forma latente y patente en nuestra patria como cizaña contaminante que se confunde junto a la buena semilla revolucionaria en el mismo seno de la naciente Sociedad Socialista Bolivariana.

El pueblo venezolano despierto y movilizado con la Conciencia del Deber Social y el Poder Patriótico del Espíritu Nacional, debe permanecer en estado de alerta y organización integral para que la buena semilla fructifique y se coseche libre del veneno de la cizaña mediante el triunfo pleno, rotundo y categórico de la enmienda constitucional de los artículos 160, 162, 174, 192 y 230 referidos a los cargos de elección popular, teniendo en consideración los irrefutables y convincentes argumentos de nuestro Comandante Presidente Hugo Chávez: “Necesario es pulverizar la poderosa campaña de desinformación que la contrarrevolución continúa lanzando contra el pueblo, basada en la permanente manipulación y el engaño, en un sinfín de cuentos mediáticos de laboratorio, como ese monumento al absurdo y a la idiotez que es el cuento de la “reelección indefinida.” (…) Sencillamente, la reelección es definida, o no es. Veamos: el acto de reelegir significa obligatoriamente la convocatoria definida a elecciones; la definición de una fecha para la votación popular y un exactamente definido período de mandato; la Constitución define los lapsos, de cuatro a seis años, para todos los cargos de elección popular…


Justamente, la histórica confrontación ideológica de la conciencia capitalista egoísta contra la conciencia revolucionaria altruista es el necesario teatro de operaciones de la Espiritualidad Revolucionaria del Bolivarianismo para contrarrestar y desintegrar la maldad y la mentira generada y propagada por el opositor traidor a la patria, y obedece al mandato emancipador transformador de Simón Bolívar de “hacer bien y aprender la verdad, única ventaja que la Providencia nos ha concedido en la tierra”, praxis imprescindible para neutralizar el nefasto poderío de la espiritualidad imperialista neocolonial. Esta gran batalla ideológica por la enmienda constitucional -por la que renace transformadoramente nuestro Espíritu Nacional- señala la necesaria victoria ideológica del Sí Aprobatorio, y por ende, de la Conciencia del Deber Social que sólo opta por la zafra revolucionaria que distancia virtuosamente lo útil de lo inútil, lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, distinguiendo la mala semilla del Capitalismo en todas sus variantes, del tentador y apetecible fruto del Socialismo Bolivariano que inspira y fortalece a la voluntad y conciencia revolucionarias a tomar la decisión radical de llevar adelante el Proyecto Revolucionario Socialista Bolivariano.


El Sí Rebelde Creador garantiza la permanencia del pueblo venezolano en el poder público socialista bolivariano en que el mandatario es pueblo que gobierna obedeciendo al pueblo. Este pueblo digno confía completamente en su Comandante Presidente Hugo Chávez porque se ha comprometido noblemente a costa de su salud, vida y seguridad familiar en cumplir con el soberano ideal de lucha desinteresada por la justicia, igualdad y libertad que Simón Bolívar deseó incansablemente para Venezuela y el mundo entero: “Siempre seréis libres porque queréis serlo. El pueblo que combate, al fin triunfa”. Esta afirmación encuentra hoy, integral asidero ideológico patriótico en la convocatoria histórica que desde el ser sagrado del Espíritu Nacional constituido en Angostura en 1819, nuestro máximo líder ha dirigido a la conciencia del pueblo venezolano: “Yo te propongo, compatriota, hombre o mujer, joven de mi Patria, que entre tú y yo, entre todos nosotros, votando Sí el próximo 15 de febrero, logremos perpetuar en el poder al pueblo venezolano, hagamos vitalicio el Proyecto Nacional Simón Bolívar para lograr la plena Independencia Nacional, coloquemos en un trono eterno ese binomio maravilloso, sólo posible en la futura Sociedad Socialista: ¡¡la Igualdad y la Libertad!!”

viernes, 23 de enero de 2009

Principios Esenciales del Bolivarianismo


“...Yo soy el punto donde vienen a reunirse todos los partidos, todos los intereses y todos los deseos por opuestos que sean entre sí...”

Simón Bolívar


El Bolivarianismo originario es movimiento del poder popular transformador revolucionario que provee el marco ideológico desestructurador y erradicador de los viejos sistemas opresores injustos; es seísmo conmovedor y agitador del alma y cuerpo de la mujer nueva y el hombre nuevo por el que encuentran la belleza, el bien y la verdad de la realidad espiritual de lo humano al desarrollar concreta y plenamente “el gran poder que existe en la fuerza irresistible del amor como fundamento radical de los Poderes Creadores del Pueblo en el aquí y ahora del contexto socio-histórico-cultural o escenario de transición vital de la familia humana que provee el punto de partida emancipador por el que se vislumbra un Sistema de Sociedad Justa como horizonte y camino de realización humanista espiritual y de unidad popular.


El Bolivarianismo verdadero es movimiento de independencia americana y mundial forjado con soberanía e identidad de patria nativa preñada de espíritu nacional con visión geouniversal enraizado en los principios de libertad, igualdad y justicia concebidos como virtudes republicanas necesarias y deseadas conscientemente para la formación de una humanidad nueva que comparte equitativamente el bien público o común mediante la fundación y establecimiento del trabajo y el saber emancipadores que dan lugar a nuevas relaciones de producción material y espiritual a través del desarrollo integral de valores morales y de conocimiento inspirados en el amor al prójimo como generador ético de “la libertad que es el movimiento de la naturaleza social, pues no hay acción moral sin cierta libertad.”


El Bolivarianismo auténtico es el “suave movimiento de la libertad” que tiene el sustento de la ideología republicana y socialista de Simón Bolívar basada en una espiritualidad revolucionaria transformadora desarrolladora del amor al prójimo que crea conciencia de la pertenencia del hombre nuevo y la mujer nueva a la sociedad; coadyuva a la transformación de la conducta inhumana anclada a la costumbre del egoísmo contenido en la ignorancia, tiranía y vicio existentes en la cultura opresora de las sociedades injustas que tienen como costumbre infame la explotación del hombre por el hombre, en un nuevo modo de actuación revolucionario pleno de moral y luces republicanas que conduce a adquirir saber, poder y virtud para alcanzar la mayor suma de felicidad posible en lo individual y colectivo, propósito sólo realizable mediante la construcción de una sociedad justa arraigada en la costumbre cotidiana de el ejercicio de la justicia que es el ejercicio de la libertad”, esencia de la cultura republicana y alma de la genuina y legítima unidad popular.


El Bolivarianismo como genuino movimiento universal revolucionario transformador de la realidad humana desarrolla y cultiva la construcción emancipadora de una sociedad justa con una Humanidad Nueva que exige una armonía de lo material con lo espiritual en que lo material contribuye o debe contribuir a crear las condiciones necesarias para el desarrollo de lo espiritual expresado en arte, ciencia, filosofía y cultura al servicio de la mayor suma de felicidad posible para todas y todos. El universo del Bolivarianismo reclama para su plena realización “el equilibrio del universo” que se manifiesta en el concierto o reunión del “Universo físico” (realidad física o material = fuerza material) con el “Universo moral” (realidades moral, intelectual y espiritual = fuerza moral) que por su naturaleza no física o no material equilibra y hace factible la existencia de la naturaleza terrenal o material, “porque no es comparable el espíritu con la materia”, pero sí es la materia, el terreno de realización espiritual y humanista para hacer efectivo el destino y misión del ser humano de lograr la verdadera libertad a través de la práctica de la virtud, ya que “de este modo la masa física se equilibra con la fuerza moral”.


El Bolivarianismo consiste en “la gloria de vivir en el movimiento de la libertad, bajo la tutela de leyes dictadas por su propia voluntad” subordinada conscientemente a la idea de que “la libertad es la facultad que tiene cada hombre de hacer cuanto no esté prohibido por la ley: Única regla a que debe conformar su conducta”; es movimiento creador de nueva voluntad, de nueva conciencia y nueva cultura que impulsa conscientemente la formación humana y el desarrollo ideológico y político de toda la ciudadanía que con diferentes grados de comprensión de la realidad tiene el potencial de producir conciencia del deber social implicadora y comprometedora de una conciencia ideopolítica, una conciencia científica, una conciencia económica, una conciencia de unidad cívico-militar, una conciencia antiimperialista, una conciencia internacionalista, una conciencia de paz, una conciencia ética revolucionaria de moral y luces nuevas, y por ende, de una conciencia socialista bolivariana o conciencia universal del poder popular a través del reflexionar-accionar de una filosofía de la praxis transformadora revolucionaria humanista espiritual que se manifiesta individual y colectivamente como acto creador popular que hace posible que la capacidad de invención en los seres humanos alcance su realización en el gran logro de la conciencia social, al satisfacer los intereses generales sobre los particulares.


El Bolivarianismo es la soberana invención socio-histórica-cultural del pueblo venezolano y americano consciente, y es inédito movimiento republicano del socialismo originario del Nuevo Mundo que –desde la apropiación integral de la conciencia ética universal del “Poder Moral” de Simón Bolívar- conduce infaliblemente por necesidad histórica a transformar revolucionariamente la realidad dada por la vía humanista espiritual de la praxis del Deber de la Conciencia Social o Conciencia Revolucionaria Socialista Bolivariana, es decir, conciencia de la filosofía de la praxis en, desde, por y para la indivisible unidad de práctica y teoría revolucionarias que implica la realización individual y colectiva de la mayor suma de felicidad posible para todas y todos, aquí y ahora.


El Bolivarianismo es esencia radical de la ideología revolucionaria venezolana en permanente construcción, y por ende, el Bolivarianismo Revolucionario es Socialismo Bolivariano que puede traducirse en una teoría revolucionaria transformadora de la realidad en y desde los siguientes principios filosóficos o categorías de conocimiento y conciencia contenidos en el legado de Simón Bolívar:


Filosófico o amor a la sabiduría universal

El pensamiento de la libertad verdadera que se alcanza en la práctica de la virtud al servicio del hombre y mujer en sociedad republicana:


“…la felicidad consiste en la práctica de la virtud…”


“…la verdadera libertad es inseparable de la práctica de la virtud…”


Ontológico o conocimiento universal del ser

El ser humano nace con el potencial originario y constituyente de la libertad:


“…la naturaleza a la verdad, nos dota al nacer del incentivo de la libertad…”


“...la libertad, único objeto digno del sacrificio de la vida de los hombres...”


Epistemológico o lo relativo a la ciencia y a la investigación científica

La ciencia revolucionaria del Nuevo Gobierno Popular a través de la “ciencia práctica del gobierno” o “ciencia del gobierno” que persigue la erradicación del discurso opresor colonial del gobierno viejo de dominación imperialista a través de la palabra creadora de soberanía y emancipación inscrita en el Nuevo Espíritu Nacional proveedor de “libertad republicana” como medio y fin desarrollador de los potenciales humanos mediante la adquisición del conocimiento como primer poder del pueblo para pensar, actuar y decidir acertadamente en función de la consolidación e identidad patria del Poder Popular:


“… Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la práctica y por el estudio. El progreso de la luces es el que ensancha el progreso de la práctica, y la rectitud del espíritu es la que ensancha el progreso de las luces…”


“…Por desgracia el peso de la esclavitud apaga los espíritus y los pone en estado de ser indignos de la Libertad. Por eso es que tanto merece atención el cultivo de las ciencias...”


Axiológico o relacionado con los valores y Etiológico o relacionado con los propósitos que impulsan el perfeccionamiento de la Humanidad

Valores humanistas espirituales en que lo bueno, lo verdadero y lo bello actúan como principios y fines universales radicales al servicio de “la buena causa: la causa de la humanidad”; proveen los medios imprescindibles para alcanzar el propósito virtuoso emancipador de realización individual y colectiva de una estética, ética y lógica revolucionarias transformadoras en función de construir una nueva cultura republicana de paz al servicio del ser humano en libertad caracterizado por un nuevo modo socio histórico de actuación constructor de belleza, bien y verdad republicanas para alcanzar la mayor suma de felicidad posible para el género humano mediante una praxis transformadora revolucionaria humanista espiritual:


“…Hacer bien y aprender la verdad, únicas ventajas que la providencia (propósitos humanistas espirituales) nos ha concedido en la tierra…”


Ético

Propuesta inédita socio histórica cultural del “Poder moral” como institución humanista revolucionaria transformadora de la realidad dada para consolidar el Nuevo Espíritu Nacional, mediante una educación y formación soberanas fundamentadas en una cultura de unidad popular que comparte en igualdad, libertad y justicia republicanas el bien común como principio esencial de la conducta pública patriótica opuesta al imperialismo colonial y neocolonial:


“Moral y luces son los polos de una república; moral y luces son nuestras primeras necesidades” y también dimensiones originarias y constitutivas de las personas y la sociedad para lograr la convivencia pacífica (cultura de paz) amando al prójimo como a sí mismo a través de la regeneración de la conducta humana (conversión de la humanidad vieja en Humanidad Nueva) fundamentada en el pleno desarrollo individual y colectiva de la conciencia del deber social o conciencia social de la “Ley del deber”: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro el mal que no quieras para ti; son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados los deberes respecto a los individuos.”


“…Demos a nuestra república una cuarta potestad, cuyo dominio sea la infancia y el corazón de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres y la moral republicana…”


Político

Construcción del sistema de gobierno republicano para conquistar soberanamente la felicidad general y personal mediante el disfrute equitativo de la cosa pública o bien común. Construcción de la Nueva Ciudadanía Republicana o Humanidad del Nuevo Mundo (la mujer nueva y el hombre nuevo):


“…El sistema de Gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política...”


“...un Gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un gobierno que haga triunfar bajo el imperio de leyes inexorables la Igualdad y la Libertad...”


Social

La construcción individual y colectiva de una Sociedad Justa en donde el principio fundamental de su sistema general de convivencia individual y colectiva “depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela” mediante el desarrollo consciente de la “Suprema Libertad Social” consistente en el equilibrio popular democrático republicano como medio justo entre libertad absoluta y poder absoluto que favorece el desarrollo de la conciencia del deber social o conciencia de la “ley del deber” en el marco de un sistema de gobierno soberano basado en la mayor suma de felicidad social:


“…De la libertad absoluta se desciende siempre al poder absoluto, y el medio entre esos dos términos es la Suprema Libertad Social (…) Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general, y limitar la autoridad pública…”


Económico

Dialéctica emancipadora del trabajo y el saber como pilares edificadores de un nuevo sistema de sociedad republicana en que el conocimiento es de todos y la propiedad es compartida por y para todos como cosa pública o bien común de acuerdo a los méritos y necesidades individuales y colectivas de la ciudadanía que teniendo conciencia de su pertenencia a una sociedad justa, es necesariamente honrada y feliz porque para la sociedad los seres humanos son todo, objeto y sujeto de su propia producción material y espiritual acorde a las capacidades, necesidades e intereses de la humanidad circunscritos a la nueva cultura de la ley del deber formulada por Simón Bolívar como norma de conducta generadora de conciencia social como fundamento de las relaciones económicas:


“…He pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria; el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices...”


“...Necesitamos trabajar mucho para regenerar el país y darle consistencia...”


“...Dios ha establecido entre los hombres el derecho y el deber para consagrar la propiedad de las cosas, de los bienes y de las instituciones.”


“...La propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de sus talentos, industria o trabajo...”


Territorial

Fundación y establecimiento del “Equilibrio del Universo” que a nivel internacional promueve y origina una nueva relación geopolítica e intercultural de iguales entre las naciones del mundo donde no hay gobiernos y pueblos opresores ni oprimidos en que la República de Colombia -la grande- es una nación hermana, integrada y unida de manera soberana a las naciones americanas y del mundo:


"…el Nuevo Mundo se constituiría en naciones independientes, ligadas todas por una ley común que fijase sus relaciones externas y les ofreciese el poder conservador en un congreso general y permanente. El orden interno se conservaría intacto entre los diferentes estados y dentro de cada uno de ellos y ninguno sería más débil respecto al otro: ninguno más fuerte."


“…las relaciones de las sociedades políticas recibirían un código de derecho público por regla de conducta universal…”


“…un equilibrio perfecto se establecería en este verdadero nuevo orden de cosas…”


“…en la marcha de los siglos, podría encontrarse, quizá, una sola nación cubriendo al universo –la federal.”


“…Me lisonjeo de que nuestras repúblicas se ligarán de tal modo, que no parezcan en calidad de naciones, sino de hermanas, unidas por todos los vínculos que nos han estrechado en los siglos pasados…”



"Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución Bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad".

Hugo Chávez Frías


jueves, 8 de enero de 2009

Tributo al Universo físico y Universo moral de Simón Bolívar: Realidad material y espiritual del Bolivarianisno



“Todos saben que lo que no se alimenta no vive; pero no todos conocen las relaciones entre lo físico y lo moral, y muy pocos consideran el imperio de las primeras necesidades.”

Simón Rodríguez


"Ser culto es el único modo de ser libre."

José Martí


La gratitud es la cualidad del alma universal o popular que nos inspira a reconocer con la pureza de la solidaridad -sin distinción de ningún tipo- al Ser que anima interna o endógenamente a la familia humana para desarrollarse concretamente como tal, individual y colectivamente en la Realidad que le ha tocado como escenario existencial: Toda verdadera cultura es la manifestación creadora de ese impuso vital de libertad que se expresa por la acción humana de distinguir la experiencia magna del logro de la conciencia revolucionaria transformadora, y por ende, de la consciencia del Todo en que evoluciona la conciencia social como cumbre revolucionaria de comprensión de los individuos y los pueblos en el tiempo y espacio históricos de nuestro mundo, que depende de nuestra gratitud y servicio desinteresado que es en sí mismo el acto de reconocer reverentemente la oportunidad de estar aquí y ahora, como seres humanos, ocupados en la indagación material y espiritual del conocimiento y el fin del conocimiento verdadero: El amor que reúne a los seres humanos en la experiencia sagrada de comunión de la mayor suma de felicidad posible para todas y todos.


Fundamentalmente, declaramos un vital y existencial reconocimiento a los Principios Creadores Universales que por amor han dado origen a nuestra existencia y a la del Todo al que pertenecemos ancestral e inclusivamente como familia humana. Estos principios constituyen la invención y producción cultural del Pueblo Sabio y Humilde o Poder Popular encarnado soberanamente en los trabajadores estudiosos e investigadores de la Belleza, el Bien y la Verdad de nuestra Historia en el marco natural de nuestra Realidad material y espiritual. Estos alfareros de ciencia y conciencia al servicio de la Humanidad han contribuido y siguen contribuyendo de manera emancipadora con una Estética, Ética y Lógica Humanista Espiritual en función de una Sociedad Justa que aún no existe y por la que se lucha incesante y soberanamente para su construcción plena con el noble propósito de regocijarse en la feliz convivencia de compartir equitativamente el bien común en nuestro hogar, La Tierra.


Consecuentemente, agradecemos con todas las fuerzas de nuestro ser el trabajo y saber de ese Poder Popular que a través de sus trabajadores convertidos en cultores, artesanos, poetas, músicos, pintores, artistas, inventores, religiosos, filósofos, científicos, guerreros, educadores, médicos, economistas, líderes políticos y sociales y gobernantes progresistas de todos los tiempos; especialmente a Simón Bolívar que con su ejemplo ético de moral y luces conformadoras de nuestras primeras necesidades asentado en “el gran poder que existe en la fuerza irresistible del amornos ilumina e inspira a emular su impresionante y elocuente personalidad revolucionaria transformadora, y así comprender el porqué de su mensaje de Hombre Nuevo sintonizado y entonado con la esencia real de la Humanidad: los valores humanistas espirituales que operan como principios creadores del Nuevo Mundo por la vía de amar al prójimo como a sí mismo, necesaria pesquisa de conocimiento individual y colectivo.


Tributamos entonces nuestra voluntad y conciencia al pensamiento, palabra y acción revolucionarios transformadores del Padre Libertador que nos muestra y demuestra con su ser completo la existencia concreta de un universo que él ideó para el desarrollo humano en libertad verdadera: “Observa, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres”. Este universo que necesitamos y queremos -aquí y ahora- es sólo posible a través del compromiso integral de realizar agradecidamente ese amor universal concebido como cimiento o raíz liberadora que conduce a la bienaventuranza de cumplir la “ley del deber” fundamentada en el amor al prójimo y formulada por Simón Bolívar así: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro el mal que no quieras para ti, son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados todos los deberes respecto a los individuos”, verdad de los hombres y las mujeres reconocida por el Libertador como conducta necesaria para y por un modo de actuación revolucionario transformador que conduce al ejercicio de la justicia social por la que se alcanza la igualdad, la libertad y la paz siendo buenos, y por consiguiente, felices individual y colectivamente.



SIGNIFICADO DEL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS EN EL BOLIVARIANISMO




“De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios (…) Os es necesario nacer de nuevo.”

Jesús, el Hijo del Hombre y el más grande majadero del mundo


“…la naturaleza a la verdad, nos dota al nacer del incentivo de la libertad…”

Simón Bolívar, un majadero del mundo junto a Jesús y el Quijote


"El Reino de los Cielos no es un reino o vida mas allá de las nubes. O es aquí o en ninguna parte (...) Es en la Tierra, por eso Cristo vino aquí y nació entre los pobres, en el pesebre.”

Hugo Chávez Frías, líder revolucionario socialista culpable de emular a Jesús y Bolívar



-Por ahora- un espíritu creador y transformador recorre y visita nuestro mundo cada año, buscando encarnar en el Cuerpo de la Humanidad y proveerlo del Poder Creador de Dios de manera perdurable a través del desarrollo pleno de los Poderes Creadores del Pueblo.


En la tradición cristiana este acontecimiento se conmemora como el Nacimiento del Niño Jesús, que simboliza el advenimiento del Reino de Dios en el Cuerpo de la Humanidad, es decir, lo que es nacido del espíritu y lo que es nacido de la carne se reúnen indisolublemente en la mujer y en el hombre con el ímpetu o impulso incesante de desarrollar soberana y conscientemente sus potenciales físicos, afectivos, volitivos, intelectuales y espirituales al servicio del prójimo, amándolo solidariamente aquí y ahora, en el espacio territorial de nuestra madre Tierra y del tiempo histórico como orden integral inherente de la condición humana que tiene su más alta expresión en la Mujer Nueva y en el Hombre Nuevo con una ética fundamentada, entre una multitud de modelos, en “el ejemplo de Jesús, que era el amigo de los pobres y ensalzaba a los humildes”, según la opinión de Simón Bolívar, inventor del “Poder moral” y partero revolucionario de una moral y luces nuevas.


De tal manera, el sentido del Nacimiento del Niño Jesús en el marco transformador del Ideal Bolivariano simboliza la concepción y gestación de una Humanidad Nueva que sólo nace verdaderamente mediante el parto que se origina en el crisol del poder del amor regenerador y del poder del conocimiento liberador como primer poder de la familia humana, legítimos poderes del pueblo que hacen viable crear y recrear el Reino de los Cielos de Jesús o el Nuevo Mundo de Simón Bolívar con la mayor suma de felicidad social, es decir, de realizar individual y colectivamente la Utopía Posible de un Sistema de Sociedad Justa que aún no existe, pues requiere la necesidad de que volvamos a nacer con la conciencia emancipadora de sentir y saber que “Dios ha destinado el hombre a la libertad: él lo protege para que ejerza la celeste función del albedrío” para optar a “hacer bien (camino de la moral) y aprender la verdad (camino de las luces), únicas ventajas que la providencia nos ha concedido en la tierra (camino humanista espiritual), para participar con todas las fuerzas de nuestro Ser en la transformación revolucionaria del mundo a través del noble servicio a la causa del “suave movimiento de la libertad” que es en sí el Bolivarianismo (hoy Socialismo Bolivariano), tributante del movimiento de movimientos que es el prístino y auténtico Cristianismo de Jesús de Nazareth quien reconocía: -Por ahora- mi reino no es de este mundo,” declaración señaladora de que la familia humana debe continuar y culminar lo que Él dejó por hacer en nuestro planeta, nuestro hogar.


Precisamente, el Nacimiento del Niño Jesús simboliza el Nacimiento de la Humanidad Nueva y es el acto trascendente y concreto de la reunión del espíritu con la materia para dar testimonio revolucionario de la lucha cotidiana por instaurar el nuevo modo histórico de actuación justa de amarnos fraternalmente los unos a los otros, o tal como lo plantea el Libertador: “Haz a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro el mal que no quieras para ti, son los dos principios eternos de justicia natural en que están encerrados todos los deberes respecto a los individuos.” Esta manera de sentir, pensar, querer y actuar altruistamente sólo se desarrolla integralmente con la Conciencia del Niño Jesús que debe renacer en el Yo individual de cada persona y en el Yo colectivo de la Sociedad Toda, y en esto consiste el significado espiritual y material del Nacimiento del Niño Dios: el renacimiento del verdadero Yo de la Humanidad que no puede prosperar en la deshumanizada e inhumana actual sociedad, propiciadora de la desunión y fragmentación de la originaria unidad de la naturaleza y la cultura, cuerpo y espíritu de la condición humana que alcanza su mejor desarrollo según Bolívar en “las dos más grandes palancas de la industria; el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices”.


Justamente, la razón de que renazcamos conscientemente a la luz del Nacimiento del Niño Dios es la de de adquirir la Conciencia del Deber Social que permite concebir al trabajo y el saber como un acto de amor y creación universal que nos dirige voluntariamente a compartir en igualdad, libertad y justicia el bien común producido integralmente con, desde, en, por y para los principios y valores universales de la Espiritualidad Revolucionaria del Socialismo Bolivariano, como movimiento agitador del pueblo humilde y emulador de “la moral de Jesús, que nos ha enviado la Providencia para mejorar a los hombres”, cuyo auténtico Cristianismo ha pretendido ser secuestrado, tergiversado y manipulado por los que renunciado de manera irracional a nacer de nuevo prefieren vivir impune e insepultamente en un demencial estado de insensibilidad social y corrupción moral afincado en la ganancia y el enriquecimiento material ilimitados a costa de la dominación, opresión y explotación de los pobres a expensas de la destrucción de la cultura humana y de la madre naturaleza.


Hoy, un Espíritu que no es de este mundo -el Espíritu del Reino de los Cielos- recorre y visita incansablemente a todos los pueblos de la Tierra buscando cuerpo por cuya voz anunciar la Buena Nueva de que ha nacido el Niño Jesús -y de acuerdo con su discípulo Lucas- con un Proyecto de Justicia, Paz y Buena Voluntad para la Humanidad, “para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz”, es decir, para que sin ningún tipo de distinción, todas las mujeres y todos los hombres desde y con su potencial libre albedrío elijan soberanamente el Camino de Cristo o Camino Recto que conduce conscientemente a batallar dignamente con voluntad, conciencia y decisión revolucionarias por el amor, la vida, felicidad, virtud, libertad, igualdad, justicia, paz, por el trabajo emancipador y la ciencia al servicio de la familia humana, o en caso contrario, escojan insensatamente el camino tenebroso de la cultura de la muerte, que sin ningún proyecto ni propósito de enmienda conduce al egoísmo, odio, terror, opresión, corrupción, impunidad, hipocresía, envidia, deslealtad, traición, prostitución, espíritu de rivalidad, explotación del hombre por el hombre, desconocimiento y menosprecio del prójimo y todo lo opuesto al Nacimiento del Niño Jesús, y en consecuencia, al establecimiento del Reino de los Cielos aquí en la tierra.


Más allá de Latino América y el Caribe -el mundo entero- tiene la atención concentrada en los renacidos Poderes Creadores del Pueblo Venezolano cuyo cuerpo, alma y mente se esfuerza por estar colmado de ese Espíritu Rebelde del Niño Jesús que conjuntamente con el Espíritu Rebelde del Niño Simón y con todos los Espíritus Rebeldes de la Historia Mundial andan recorriendo el planeta para que la familia humana adopte un nuevo modo de actuación revolucionario transformador acorde al Cristianismo Originario y al Bolivarianismo que tiene como esencia emancipadora, la realización de la “Suprema Libertad Social” tesis radical defendida por el Libertador como producción socioeconómica, política y cultural proveniente del Espíritu Nacional de un pueblo soberano cuyo Cuerpo Social convoca conscientemente bajo la corresponsabilidad de su propia dirección y liderazgo, a su espiritualidad humanista mediante la acertada y soberana elección de amar al prójimo como a sí mismo con el cimiento liberador de un proyecto justo de desarrollo armónico del Hombre Nuevo y la Mujer Nueva, nacido del espíritu y nacido de la carne mediante el poder de la voluntad, el poder de la conciencia y el poder de decisión del ser social sólo posible a través del poder popular en el marco del Nuevo Socialismo Bolivariano.


-Por ahora- con el trascendental e histórico Proyecto Nacional Simón Bolívar – Primer Plan Socialista, Venezuela intenta con dignidad y de manera consciente -aquí en este mundo y no en el más allá- tomar por asalto el Reino de los Cielos para proveer el cuerpo soberano necesario para el nacimiento del Hombre Nuevo y la Mujer Nueva mediante el pleno desarrollo de los potenciales humanos y de la consolidación de los Poderes Creadores del Pueblo que son los Poderes Creadores de Dios.


¡Gloria a Dios en el Reino de los Cielos y deseos de Paz Socialista y Voluntad Revolucionaria a las mujeres y los hombres aquí en la tierra!